Altran participa en la jornada sobre construcción ecológica para Arquitectos por la Sostenibilidad
En el acto se han mostrado los aspectos fundamentales del proyecto “Sumidero habitable de CO2, bio-compuestos de bambú para viviendas sostenibles”, hoy denominado “BambHaus”, ideado por Francisco Gallo y premiado por la Fundación Altran para la Innovación en la convocatoria 2008 por su triple beneficio, medioambiental, económico y social aplicable a la edificación y al entorno urbano.
Los asistentes pertenecientes al Colegio Oficial de Arquitectos de Valladolid pudieron conocer las claves de esta iniciativa en las instalaciones de Intemper, donde tuvo lugar además una visita guiada a sus cubiertas, fachadas y terrazas ecológicas y solares en la que también participaron los miembros del equipo BambHaus, José David Rodríguez y Mónica Ríos, socios del padre del proyecto, Francisco Gallo.
Este nuevo material de construcción de nueva generación con base en fibras de bambú, Guadua angustifolia kunt, permite elaborar paneles y elementos constructivos en lugar de otros materiales más agresivos con el medio ambiente, como son el ladrillo, el cemento y el acero, razón por la cual Intemper quiere incluirlo entre sus soluciones y aplicarlo en su losa filtrón como bio-compuesto y en sus cubiertas ajardinadas como gramínea vegetal.
Además de los avances técnicos que suponen la utilización del bambú para la construcción de viviendas, hay que destacar que este proyecto permite impulsar el desarrollo de la industria local sostenible, fomentando la economía a lo largo de todo el ciclo de producción, así como contribuyendo a la generación de empleo, tanto en los Países en Vías de Desarrollo (PVD) donde se quieren fomentar las plantaciones así como en los Países Desarrollados donde la demanda por este tipo de materiales y/o bio-compuestos aumenta de manera importante.
En el plano medioambiental, el bambú es 100% reciclable y es un sumidero de CO2 durante toda su vida útil. El crecimiento del bambú permite preservar el suelo, el agua, la biodiversidad y, lo más importante, la captura de CO2. El compuesto resultante almacena el carbono absorbido por el bambú y el proceso de producción se lleva a cabo con menos consumo de energía y agua, si se compara con industrias de la madera, el metal, los ladrillos y el hormigón. Se estimula así, el cultivo del mismo y su fijación de CO2, que finalmente se almacena como componente fundamental de las construcciones, como unidades de vivienda.




